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146. 1964: Año del dragón

En el mundo de la música suceden cosas semejantes al de los vinos. Hay años de cosechas excelentes, regulares e intrascendentes (no necesariamente malas). Es un hecho que se ha repetido a lo largo de la historia, y las causas de uno a otro varían por una serie de circunstancias que sería inútil enumerar para configurar un patrón. 

Es curioso, pero en el instante en que se presenta una idea como ésta (intentar la hechura un patrón para seguir los mismos pasos y obtener iguales resultados) por lo regular cambian todos los matices del entorno y surge otro cuento con tal cosecha, con sus propias características y posibilidades. Es la magia del planeta que habitamos. Año fundamental fue 1964 con la aparición de canciones inmortales.