Ali Farka Touré desde muy joven tuvo inclinación por la música y ese fue el oficio que escogió para expresarse desde los diez años de edad. Se enroló desde entonces como interprete y creador dentro de la corriente de raíces ancestrales malienses, una de las tradiciones más antiguas del país africano, del cual con el paso del tiempo se convirtió en su mayor representante (hoy un género denominado como Mali Blues, por simplificación).