La esencia fundamental del rock, su savia, está constituida por la actitud y por la intuición. Y a ellas se remitió el género para cambiar las cosas, para innovarlas en la década de los setenta. En este sentido hubo dos clases de innovación: una que consistió en cambiar de respuesta (o sea: evolución, a través de grupos de resistencia e inclasificables en su momento como Iggy Pop & The Stooges, MC5, The Dictators o New York Dolls y el glam) y, otra, que llevó a cambiar de pregunta (o sea: una revolución).