Maite Azuela habla sobre el multihomicidio ocurrido el 1 de septiembre en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, en el que Aleyda Romero, una joven de veintiún años, fue asesinada junto con la familia Meléndez.
“Nueve de cada diez personas dedicadas al trabajo del hogar son mujeres y todavía cargan con una discriminación estructural que no termina cuando concluye su jornada laboral; a veces llega hasta la muerte [...]. No era ‘la trabajadora que también murió’, era Aleyda. Nombrarla no le va a devolver la vida, pero quizá nos obliga a devolverle algo que nunca debimos quitarle: su lugar como persona, su identidad y su dignidad”.