Felipe León López analiza y reflexiona sobre los desafíos de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al cierre de su segundo año de gobierno:
“El segundo año [de Sheinbaum] no cierra con un veredicto definitivo. La respuesta está en cada ciudadano y en que la presidenta aproveche ese bono de confianza y las oportunidades del entorno internacional sin perder la autonomía. El tercer año será menos tolerante con la continuidad discursiva, exigirá una conducción de mucho más temple, el respeto a su investidura y la toma de decisiones trascendentales y dolorosas para su propio liderazgo, tanto el interno como el externo”.